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				<journal-title specific-use="original">Anales Cervantinos</journal-title>
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				<article-title>Egido, Aurora. <italic toggle="yes">&#x2018;Don Quijote de la Mancha&#x2019; o el triunfo de la ficci&#x00F3;n caballeresca</italic>. Madrid: C&#x00E1;tedra, 2023 (Cr&#x00ED;tica y estudios literarios), 270 pp.</article-title>
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		<p>He aqu&#x00ED; un libro de original planteamiento escrito por toda una especialista, como es Aurora Egido, profesora de la Universidad de Zaragoza y acad&#x00E9;mica de la lengua, bien conocida entre los cervantistas por libros anteriores como <italic toggle="yes">Por el gusto de leer a Cervantes</italic> (<ext-link id="exl-1-589" xlink:href="https://www.planetadelibros.com/editorial/fundacion-jose-manuel-lara/42" ext-link-type="uri">
				<underline>Fundaci&#x00F3;n Jos&#x00E9; Manuel Lara</underline>
			</ext-link>, 2018) o <italic toggle="yes">El di&#x00E1;logo de las lenguas y Miguel de Cervantes</italic> (Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2019) o infinidad de art&#x00ED;culos cient&#x00ED;ficos.</p>
		<p>El libro que nos ocupa ahora pretende, como dice su solapa: &#x00AB;una nueva lectura del <italic toggle="yes">Quijote</italic> a la luz de los torneos y las justas caballerescas y literarias&#x00BB;, contextualizada hist&#x00F3;ricamente. Pero supone mucho m&#x00E1;s que eso, por cuanto se ocupa de dos reinos distintos: Castilla y Arag&#x00F3;n, tal y como corresponde a los dos partes de la obra y, sobre todo, de otros aspectos como el de los desfiles y encuentros burlescos de todo tipo, ya se hayan publicado en libros o pliegos sueltos. Una nueva lectura del <italic toggle="yes">Quijote</italic> a la luz de las justas caballerescas en definitiva y en particular de una, la recogida por Juan de Rebullosa en Barcelona, en 1601, que la autora de este libro demuestra que es seguro que conociera Cervantes y que le inspirara para su obra maestra. Porque, como bien se se&#x00F1;ala, lo que comenz&#x00F3; siendo un ejercicio militar y festivo en los reinados de los Austrias mayores se fue contaminando con el tiempo de tintes burlescos, cercanos al carnaval, a la vez que impregn&#x00F3; todo lo relativo a las justas po&#x00E9;ticas, la beatificaci&#x00F3;n o canonizaci&#x00F3;n de santos, etc. Para ello, se basa m&#x00E1;s en la segunda que en la primera parte de la obra, por lo cual se ci&#x00F1;e especialmente a los &#x00E1;mbitos zaragozano y barcelon&#x00E9;s, a las justas celebradas en esas ciudades, a las cofrad&#x00ED;as como la de san Jorge, y hasta a los miembros de la familia Quijada que acudieron al famoso Paso honroso leon&#x00E9;s de 1434.</p>
		<p>El libro se estructura en trece cap&#x00ED;tulos, el &#x00FA;ltimo de los cuales sirve de conclusi&#x00F3;n recopilatoria y lleva el significativo y valleinclanesco t&#x00ED;tulo de &#x00AB;El triunfo de la ficci&#x00F3;n. Don Quijote en el espejo c&#x00F3;ncavo de la caballer&#x00ED;a&#x00BB;. Porque justamente eso se quiere poner de manifiesto en la obra: c&#x00F3;mo la parodia de una &#x201C;caballer&#x00ED;a novelada&#x201D; que hab&#x00ED;a llegado a teatralizarse en desaf&#x00ED;os de justas y torneos llega incluso a los juegos infantiles de los caballitos cotoneros. Cervantes, sin embargo, se distanci&#x00F3; de todo ese mundo por su perspectiva c&#x00F3;mica.</p>
		<p>La exposici&#x00F3;n comienza con un cap&#x00ED;tulo dedicado al juego del torneo y las justas de lucimiento, el primero celebrado en grupo y la segunda como lucha singular que lo preced&#x00ED;a. Ambos eran del gusto de la nobleza en la Edad Media y hasta hab&#x00ED;an sido sacralizados por la Iglesia. Los Austrias mayores de alguna manera simbolizaban al caballero errante por Europa, como defensor de la Iglesia. Y ese conocimiento, nos muestra la autora, fue fundamental para el &#x00E9;xito del <italic toggle="yes">Quijote</italic>, a pesar de su perspectiva ir&#x00F3;nica, que supon&#x00ED;a el reverso de &#x00AB;un Emperador que hab&#x00ED;a encarnado a Carlomagno&#x00BB; (p. 25), porque de alguna manera extend&#x00ED;a el c&#x00F3;digo del honor. Despu&#x00E9;s se centra en la relaci&#x00F3;n entre las &#x00F3;rdenes militares y el <italic toggle="yes">Quijote</italic>. Por ejemplo, a a prop&#x00F3;sito de las leyes que obligan al caballero a socorrer a los desvalidos, ya desde Ram&#x00F3;n Llull para la corona de Arag&#x00F3;n, ideal que chocaba con la locura del caballero manchego, como chocaba tambi&#x00E9;n la propia contextura f&#x00ED;sica y edad de don Quijote, adem&#x00E1;s de su propia manera de ser, que atentaba contra la prudencia exigible a un caballero. Por su parte, la relaci&#x00F3;n de la obra con las &#x00F3;rdenes militares, &#x00AB;plasmaci&#x00F3;n de la estrecha alianza entre religi&#x00F3;n y monarqu&#x00ED;a&#x00BB; (p. 49), como subraya la autora, las mezclaba don Quijote con las novelas de caballer&#x00ED;as, componiendo as&#x00ED; un baciyelmo entre verdad y ficci&#x00F3;n que pudo derivar en &#x00AB;la constataci&#x00F3;n de un fracaso, reflejo del de Felipe II cuando intent&#x00F3; restaurar la vieja caballer&#x00ED;a&#x00BB; para ocuparse de la defensa interna del pa&#x00ED;s. El <italic toggle="yes">Quijote</italic> mostrar&#x00ED;a en este sentido el contraste &#x00AB;entre la teor&#x00ED;a militar y la pr&#x00E1;ctica de su tiempo&#x00BB; (pp. 53-54), censurando por ociosos a los caballeros cortesanos frente a los andantes. Ideas que hay que subrayar por la aportaci&#x00F3;n que suponen.</p>
		<p>Por ese camino se llegar&#x00ED;a a los caballeros santos y en particular a san Jorge, porque Egido demuestra que don Quijote no solo le&#x00ED;a libros de caballer&#x00ED;as, tambi&#x00E9;n tratados militares, donde la milicia cristiana de Santiago, san Mart&#x00ED;n o san Jorge destacaba, en particular este &#x00FA;ltimo en la defensa de las doncellas. Subraya la autora la vinculaci&#x00F3;n de este santo en tierras zaragozanas y catalanas, donde se establecieron cofrad&#x00ED;as y se celebraron justas, que conoci&#x00F3; bien Cervantes. Sin duda otro eslab&#x00F3;n importante en la redacci&#x00F3;n, sobre todo, de la segunda parte de su libro. Por todo ello, se centra en las imprentas barcelonesas y zaragozanas, muy productivas en lo que se refiere a la edici&#x00F3;n de libros de caballer&#x00ED;as: Zaragoza, despu&#x00E9;s de Sevilla y a la par que Toledo, fue la ciudad donde se public&#x00F3; con m&#x00E1;s asiduidad este tipo de obras; pero tambi&#x00E9;n public&#x00F3; abundantes pliegos sueltos, que igualmente tuvieron que ver con el <italic toggle="yes">Quijote</italic>.</p>
		<p>Pero como es sabido, la publicaci&#x00F3;n del falso <italic toggle="yes">Quijote</italic> origina un cambio de destino en el aut&#x00E9;ntico. La autora se ocupa a este prop&#x00F3;sito de algunos torneos zaragozanos, como el de 1585, que pudieron atraer la atenci&#x00F3;n de Cervantes para escoger la ciudad del Ebro como destino de la segunda parte de su obra maestra, donde el palacio de los duques corresponder&#x00ED;a al palacio de Buenav&#x00ED;a. Sin embargo, Cervantes desv&#x00ED;a a su h&#x00E9;roe hacia Barcelona, donde la cofrad&#x00ED;a de sant Jordi ten&#x00ED;a fuerte implantaci&#x00F3;n. De esa manera, don Quijote llega hasta las orillas del mar barcelon&#x00E9;s, all&#x00ED; lo persiguen los muchachos y lo reciben los caballeros amigos de Roque Guinart. Don Quijote se pasea y es objeto de burla, como reverso de los desfiles caballerescos. Y Egido muestra la importancia de los ni&#x00F1;os en la celebraci&#x00F3;n de los festejos barceloneses por san Raimundo de Pe&#x00F1;afort en 1601. Hay un especial cuidado en documentar la estancia de Cervantes en Barcelona (probablemente entre 1609 y 1610), buscando un encuentro con el conde de Lemos para formar parte de su s&#x00E9;quito en N&#x00E1;poles. Cervantes guard&#x00F3; en la memoria no solo los recibimientos a los diferentes caballeros que volv&#x00ED;an vencedores (como don Juan de Austria), tambi&#x00E9;n la tradici&#x00F3;n festiva y c&#x00F3;mica de los torneos y procesiones dedicados a Pe&#x00F1;afort y puntualmente recogidos por Rebullosa.</p>
		<p>Otro cap&#x00ED;tulo se dedica a los torneos caballerescos medievales, que se fueron transformando con el tiempo en algo m&#x00E1;s &#x201C;deportivo y teatral&#x201D;, hasta carnavalesco, y se centra en las fiestas dedicadas al santo dominico san Raimundo Pe&#x00F1;afort, vinculado al Reino de Arag&#x00F3;n y en especial a la ciudad de Barcelona. En las fiestas celebradas en 1601, cobraron especial relevancia las danzas de ni&#x00F1;os en caballitos cotoneros (de cart&#x00F3;n o madera), acompa&#x00F1;ados por demonios y gigantes, que tanta vinculaci&#x00F3;n pod&#x00ED;an ofrecen con las procesiones del Corpus y con el <italic toggle="yes">Quijote</italic>. Gigantes, tarascas, caballitos y tantos elementos propios de la fiesta religiosa citada llegaron a las mascaradas callejeras y a los g&#x00E9;neros menores en el teatro (entremeses), pero incluso a un g&#x00E9;nero como el de los vej&#x00E1;menes universitarios y por supuesto tuvieron que ver con la obra cervantina. De la misma manera que el caballero de los espejos &#x00AB;armado a la antigua&#x00BB;, como tambi&#x00E9;n lo estaba don Quijote, da pie a la autora para mencionar el &#x00AB;Paso venturoso&#x00BB;, que refiere Rebullosa, que recuerda el famoso &#x00AB;Paso honroso&#x00BB; de Suero de Qui&#x00F1;ones. En dichas fiestas a san Raimundo, aparecen caballeros &#x00AB;con porte extravagante&#x00BB; (p. 171) vestidos a la antigua, y es posible que la <italic toggle="yes">Relaci&#x00F3;n</italic> de Rebullosa inspirara a Cervantes para vestir a su h&#x00E9;roe. M&#x00E1;s adelante se ocupa de los &#x00AB;ancestros de Alonso Quijano&#x00BB;, por cuanto un Gutierre Quijada, supuesto antepasado de don Quijote, hab&#x00ED;a participado justamente en el Paso honroso medieval. La autora subraya c&#x00F3;mo la recuperaci&#x00F3;n del juicio de Alonso Quijano es simult&#x00E1;nea a la &#x00AB;desaparici&#x00F3;n de las burlas&#x00BB; (p. 23) y c&#x00F3;mo la &#x00AB;comicidad ser&#x00E1; sustituida &#x005B;&#x2026;&#x005D; por el patetismo&#x00BB;.</p>
		<p>Ello lleva a la autora a ocuparse de los desaf&#x00ED;os caballerescos y a la aparici&#x00F3;n de Periandro en la <italic toggle="yes">Relaci&#x00F3;n</italic> de Rebullosa, que evidentemente muestra que ley&#x00F3; Cervantes y hasta aprovech&#x00F3; para el nombre de su h&#x00E9;roe en el <italic toggle="yes">Persiles</italic>. Pero es m&#x00E1;s interesante todav&#x00ED;a el cap&#x00ED;tulo porque muestra en &#x00E9;l la autora los diferentes torneos burlescos (Valladolid, 1604; fiesta de San Juan de Aznalfarache, en 1606, etc.) donde eran frecuentes las burlas-veras, como el desfile de cien due&#x00F1;as a caballo que despu&#x00E9;s repercutir&#x00ED;a en la cueva de Montesinos del <italic toggle="yes">Quijote</italic>, etc. En definitiva, diferentes m&#x00E1;scaras burlescas que demuestran su relaci&#x00F3;n con el carnaval y la tem&#x00E1;tica del mundo al rev&#x00E9;s.</p>
		<p>Como no pod&#x00ED;a ser de otra forma, hay un cap&#x00ED;tulo dedicado a la relaci&#x00F3;n entre Cervantes y los dominicos y a las justas por san Jacinto y san Raimundo. Es sabido que el autor particip&#x00F3; en el certamen zaragozano por san Jacinto en 1595 y obtuvo el segundo premio (detr&#x00E1;s de fray Luis de Aliaga significativamente por su posible vinculaci&#x00F3;n con el <italic toggle="yes">Quijote</italic> de Avellaneda), como recoge la <italic toggle="yes">Relaci&#x00F3;n</italic> de fray Jer&#x00F3;nimo Martel, publicada ese mismo a&#x00F1;o. La vinculaci&#x00F3;n zaragozana con el <italic toggle="yes">Quijote</italic> sigue se&#x00F1;al&#x00E1;ndose en la beatificaci&#x00F3;n de san Ignacio por los jesuitas de la ciudad en 1610, donde se represent&#x00F3; el triunfo de don Quijote de la Mancha; en 1614 por la beatificaci&#x00F3;n de santa Teresa, donde tambi&#x00E9;n hubo mascarada estudiantil con disfraces de don Quijote y Sancho, recogida por D&#x00ED;az de Aux en 1614, que publicaba los versos de la <italic toggle="yes">Verdadera y segunda parte del ingenioso don Quijote de la Mancha</italic>, para subrayar m&#x00E1;s si cabe la vinculaci&#x00F3;n aragonesa con la continuaci&#x00F3;n falsa de la obra. La autora se detiene en este aspecto fundamental, a la vez que documenta fiestas de los dominicos en diversas partes del mundo para se&#x00F1;alar el triunfo de lo rid&#x00ED;culo y del <italic toggle="yes">Quijote</italic> en particular. De ah&#x00ED; se llega a las justas de armas y letras y al gran teatro caballeresco, y se mencionan tambi&#x00E9;n las fiestas barcelonesas por la beatificaci&#x00F3;n de santa Teresa en 1614 y otras fiestas barcelonesas posteriores, muchas difundidas en pliegos sueltos. Cervantes tuvo que conocer las fiestas de san Raimundo. La autora muestra la vinculaci&#x00F3;n de otros autores, como Lope de Vega o Sol&#x00ED;s y Rivadeneira con todo ese mundo de la materia caballeresca en el teatro, algunas de esas obras interpretadas por el famoso Juan Rana.</p>
		<p>El cap&#x00ED;tulo &#x00FA;ltimo sirve de recapitulaci&#x00F3;n de la obra y se dedica al triunfo de la ficci&#x00F3;n, y en &#x00E9;l subraya la autora que la obra fue &#x00AB;espejo fiel de su tiempo&#x00BB; (p. 253) y un ejercicio de &#x201C;sincretismo ingenioso&#x201D;, donde Egido demuestra que ese mundo caballeresco se traslad&#x00F3; al de las justas y cert&#x00E1;menes po&#x00E9;ticos, y su lenguaje caballeresco se traslad&#x00F3; a la poes&#x00ED;a y al teatro, pero tambi&#x00E9;n al personaje tan singular como don Quijote, pero Cervantes &#x00AB;prescindi&#x00F3; de la ganga aleg&#x00F3;rica y simb&#x00F3;lica&#x00BB; de ese mundo para dar paso a una &#x00AB;nueva literalidad de cu&#x00F1;o propio&#x00BB; y convirti&#x00F3; su obra m&#x00E1;xima en un juego literario de honesto entretenimiento, donde se ofrece un abanico de burlas de todo tipo. Es el gran teatro cervantino en que todos los personajes &#x201C;juegan&#x201D; un papel determinado, en un ejercicio supremo de teatro dentro del teatro. Barcelona, &#x00FA;nica ciudad que se menciona, demuestra c&#x00F3;mo es posible al h&#x00E9;roe &#x00AB;alcanzar el triunfo en la derrota gracias a la literatura&#x00BB; (p. 262). La relaci&#x00F3;n entre cofrad&#x00ED;as, celebraciones de todo tipo (incluso el Corpus o las universitarias), hace terminar a la autora con un p&#x00E1;rrafo antol&#x00F3;gico, que dice que la obra cervantina se convirti&#x00F3; en &#x00AB;paradigma universal de un mundo &#x005B;el caballeresco&#x005D; que se resisti&#x00F3; a sucumbir&#x00BB; incluso como &#x00AB;pasatiempo risible&#x00BB; y gracias a ello el <italic toggle="yes">Quijote</italic> &#x00AB;se alz&#x00F3; con la representaci&#x00F3;n m&#x00E1;xima de la ficci&#x00F3;n caballeresca, lo que equivali&#x00F3; finalmente a convertirse en el modelo por antonomasia de  cualquier ficci&#x00F3;n y muy especialmente la literaria&#x00BB; (p. 270).</p>
		<p>Este colof&#x00F3;n clausura brillantemente un libro dedicado a este aspecto poco atendido, pero capital, en la construcci&#x00F3;n de la obra magna de nuestra literatura.</p>
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